#25N: Avances en leyes, pero falta lograr más paridad en representación, señala Gabriela Nieto
- Cupi UAQ
- 2 dic 2025
- 2 Min. de lectura
Texto y fotos: Malú González
Hemos logrado avances en leyes, pero las violencias -física, simbólica, estructural- contra mujeres aún lastima el tejido social, consideró Gabriela Nieto Castillo, exDirectora de la Facultad de Derecho de la UAQ, al impartir una conferencia en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer (#25N).
Nieto Castillo invitó a no permitir que los avances queden solo en papeles. Habló de leyes que deben cumplirse, de políticas públicas con perspectiva de género, de espacios educativos y universitarios como foros de transformación.
En el Auditorio de la Facultad de Química, la exmagistrada señaló que persiste la disparidad en representación, oportunidades, seguridad.
A pesar de cifras de avance en población y presencia, las mujeres todavía enfrentan estereotipos, desigualdades económicas, exclusión de espacios de decisión, violencia que no se contabiliza con exactitud.
Gabriela Nieto se enfocó más en materia de violencia de género, derechos y paridad.
Su micrófono estuvo encendido una hora para dar el recorrido sobre la historia de avances legislativos, de luchas silenciosas y visibles.
Habló de cómo hace décadas la mayoría de los espacios de poder fueron ocupados por hombres, de los estigmas, de la urgencia de visibilizar realidades. Pero también celebró los cambios: de leyes más justas, de mayor presencia femenina en ámbitos públicos, de pasos para romper cadenas estructurales.
Cambió nomenclatura en INEGI: “Hombre” en vez de “varón”
Los datos oficiales permiten leer no solo cambios demográficos, sino cambios de lenguaje que revelan estructuras profundas.
En 1974, el INEGI clasificaba a la población como “varón” y “mujer”, categorías que expresaban una visión biológica del género.
Para 2020, la nomenclatura pasó a “hombre” y “mujer”, una transición semiótica que abre paso a concepciones más sociales y complejas de la identidad.
Sin embargo, como destacó la ponente, incluso en esta actualización persiste un orden simbólico que antecede al cambio: el hombre sigue nombrado primero, como si el lenguaje todavía se resistiera a la igualdad que las leyes intentan plasmar.
En esta tensión entre palabras y realidades se leen décadas de avances, retrocesos y disputas por el significado mismo de ser mujer en México.












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