Importa más que “todos sigan mirando” la foto, no quién tomó la “mejor”: Querétaro Análogo
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Creación colectiva de fotografía construye comunidad, impulsa procesos de memoria y fortalece vínculos, destacaron Sergio Lima y Román Castillo, del colectivo
Texto: Jimena Ribeiro
Fotos: Ximena Bobadilla
En el marco de la tercera edición de la “Cátedra Germán Patiño”, el colectivo Querétaro Análogo presentó la ponencia “Colectivos fotográficos: identidad, pertenencia y motivación”, en la que compartió una mirada sobre el papel de la creación colectiva en la fotografía contemporánea.
El colectivo, coordinado por Sergio Lima y Román Castillo, ha construido a lo largo de once años un espacio donde el trabajo colaborativo y la creación conjunta son ejes del proyecto. Su propuesta se basa en la idea de que trabajar entre varias personas permite desarrollar una identidad colectiva y un sentido de pertenencia que motiva a seguir colaborando.
A través del intercambio constante, sus integrantes buscan descubrirse a sí mismos mediante la mirada de los demás, lo que fortalece su crecimiento personal y grupal, y reafirma que forman parte de una comunidad creativa sólida.
La presentación -realizada el sábado 22 de noviembre- resaltó cómo la creación colectiva no sólo produce imágenes, sino que también construye comunidad, impulsa procesos de memoria y fortalece vínculos entre quienes participan.
“Lo importante no es quién toma la mejor foto, sino que todos sigan mirando. El impulso por aprender y compartir lo convierte en un espacio vivo de formación continua,” destacó Sergio Lima.
El colectivo inspira constantemente a la experimentación con diversas técnicas fotográficas y procesos de revelado, alentando a sus integrantes a explorar nuevas formas de crear imagen. A través de talleres, prácticas colaborativas y el intercambio de experiencias, buscan ampliar conocimientos y fomentar una curiosidad activa que enriquezca su trabajo.
Asimismo, durante la charla, los ponentes destacaron que jóvenes sienten curiosidad por la fotografía análoga porque no crecieron con ella, lo que les permite verla como una alternativa frente a la imagen digital.
Al estar acostumbrados a dispositivos que producen fotografías “perfectas” como con enfoques automáticos, balances de blancos precisos y software que corrige la imagen, buscan ahora ser más disruptivos y experimentar con procesos menos controlados.
La fotografía análoga abre nuevas tendencias estéticas y modos de mirar, y dentro de los colectivos se convierte en una herramienta para enseñar, compartir saberes y construir una práctica más consciente y comunitaria.
En ese sentido, los ponentes destacaron la importancia de la profesionalización y de enseñar estas nuevas o viejas técnicas con seguridad y respeto para evitar que se reduzcan a tendencias efímeras o perjudiquen la disciplina.














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