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Armando Rivera compró predios cerca del AIQ, revela investigación sobre "acaparamiento y despojo" en valles de Querétaro

  • Foto del escritor: Cupi UAQ
    Cupi UAQ
  • 21 feb
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 24 feb

Texto: Jimena Mejía y Carlo Aguilar

Infografías: Mario Ortega


 

De acuerdo con la investigación “De región agrícola a región tecnológica:  proyectos de acaparamiento y despojo en la región de los valles de Querétaro, 1975-2025”, hecha por Mariana Lorena García-Estrada; Armando Rivera Castillejos, Diego Fernández de Cevallos (PAN) y Sergio Chufani Abarca, exsecretario de Desarrollo Urbano en gobierno de José Calzada (PRI), adquirieron hectáreas o compraron predios por el Aeropuerto de Querétaro o donde se construyen data centers, en el semidesierto.

 

El estudio, respaldado por el Instituto de Geografía de la UNAM y publicado en enero de 2026, identifica actores políticos y empresariales vinculados al proceso de cambio territorial en municipios de la región del semidesierto.

 

La investigación de la catedrática Lorena García Estrada señala que Diego Fernández de Cevallos adquirió 24 hectáreas frente al Aeropuerto Internacional de Querétaro (AIQ), y el exalcalde panista Armando Rivera Castillejos, hoy coordinador municipal de Movimiento Ciudadano, compró terrenos ejidales en Coyotitos en 2016.

 

“Otros predios cercanos al AIQ, pertenecientes al ejido de Coyotillos, fueron comprados en 2016 por Armando Rivera Castillejos, panista y expresidente municipal de Querétaro (2003-2006), puntualiza la página 10 del documento publicado.

 

La constructora “Chufani”, propiedad de Sergio Chufani Abarca, ex secretario de Desarrollo Urbano y Obras Públicas del gobierno de José Calzada Rovirosa (PRI), registra 61 proyectos en la entidad. Entre ellos se incluyen desarrollos relacionados con centros de datos en la región de los valles.

 

En 13 años, cambiaron uso de 796 hectáreas en Colón y El Marqués


Entre 2000 y 2013, en el municipio de Colón se transformaron 304 hectáreas hacia uso industrial o comercial. En El Marqués, otras 492 hectáreas agrícolas privadas cambiaron de destino productivo.

 

La región se proyecta como un nodo digital. Se prevé la instalación de al menos 18 nuevos centros de datos, que se sumarían a los 10 ya existentes. Con inversiones cercanas a los 12 mil millones de dólares por parte de corporaciones como Amazon, CloudHQ y Microsoft.

 

En la comunidad de La Esperanza, universidades de Estados Unidos como Arkansas State University y Texas State University se establecieron sobre 124 hectáreas que antes formaban parte de tierras ejidales.

 

Comunidades como Navajas, Galeras, Coyotitos, Viborillas y Agua Azul reportan impactos y afectaciones directas. En materia hídrica, el estudio señala que Arkansas State University cuenta con concesiones por 600 mil metros cúbicos anuales coma mientras localidades cercanas se enfrentan suministro intermitente y tandeos.

 

La conferencia y panel “Agua y Energía en Querétaro”, realizada en la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) con la participación de la exRectora Teresa García Gasca y especialistas en la cuestión hídrica, advirtió que mínimo 12 comunidades de Colón son afectadas por la construcción de data centers durante el gobierno de Mauricio Kuri (PAN), dato que retomó el CUPI en material publicado el lunes 16 de febrero.

 

A la par del crecimiento tecnológico, avanzan proyectos inmobiliarios de alta gama. Se han construido complejos como “Viñedos del Polo”, que ocupa 70 hectáreas destinadas a uso recreativo y residencial.

 

También se impulsa el proyecto suburbio “Santiago”, que contempla una inversión de mil 773 millones de pesos para desarrollar más de 3 mil 300 lotes residenciales.  El plan implica organizar 146 hectáreas que anteriormente eran forestales o de uso común.

 

Investigación visibiliza transformación de la economía rural


Donde antes había parcelas de maíz y caminos de terracería, hoy circulan tráileres, maquinaria pesada y proyectos inmobiliarios que anuncian el futuro tecnológico de Querétaro.  En los valles -región que abarca municipios como Colón, El Marqués y San Juan del Río- el cambio ocurrió en décadas de transformación productiva y territorial.

 

La investigación “De región agrícola a región tecnológica:  proyectos de acaparamiento y despojo en la región de los valles de Querétaro, 1975-2025” analiza el proceso como parte de una lógica de acumulación por disposición, donde las élites empresariales facilitan la concentración de tierra y agua a favor de capitales trasnacionales.

 

Durante las décadas de 1950 a 1970, la región tuvo un perfil predominantemente agrícola. La producción de alfalfa, maíz, trigo y hortalizas  sostenía la economía local y permitía que entre el 60% y 80% de la población dependiera directamente del campo.

 

El modelo comenzó a modificarse en los años 70 con la expansión agroindustrial.  La instalación de Purina en 1964, con el complejo Granjas Tolimán en Colón, impulsó la tecnificación de la avicultura,  seguida por la consolidación de Pilgrim’s Pride.

 

Con el paso del tiempo, la producción a gran escala redujo el margen de operación para productores locales y transformó la economía rural.

 

En paralelo, entre 1960 y 1990 se consolidó el crecimiento industrial del estado con el corredor Querétaro-San Juan del Río. El punto de quiebre territorial fue en 2003 con la inauguración del Aeropuerto Internacional de Querétaro, durante el gobierno de Ignacio Loyola Vera.  La infraestructura aceleró el cambio de uso de suelo y atrajo empresas del sector aeronáutico como Bombardier, Boeing y Airbus.

 

Habitantes de Navajas (El Marqués) realizaron manifestación en 2019

La ampliación de la carretera Estatal 200 a cuatro carriles, orientada a mejorar la logística industrial, eliminó paradas de autobús y cruces peatonales utilizados por la población local. En febrero de 2019, habitantes de Navajas realizaron una manifestación en vía pública para exigir condiciones de seguridad vial.

 

La reducción de tierras productivas también ha modificado la estructura laboral. Parte de la población ha emigrado hacia empleos industriales o de construcción, con dependencia salarial y menor control sobre sus medios de producción.

 

En paralelo, estos proyectos tecnológicos han avanzado con facilidades para acceder a suelo, energía y agua, sin que existan mecanismos públicos claros para monitorear su consumo de recursos.

 

La falta de transparencia no es exclusiva el contexto local: solo una parte de los operadores de centros de datos reporta su uso de agua, situación que ha generado rechazo de proyectos en Europa y cuestionamientos en países como Chile y Uruguay.

 

De acuerdo con la investigación, la región ha pasado en cinco décadas de un sistema agrícola de subsistencia a un espacio estratégico para la industria, la urbanización y la infraestructura digital.

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