“Uno aprende a respirar hondo” frente a retos, destaca periodista deportiva que ganó premio nacional por tesis
- Cupi UAQ
- 19 nov
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Actualizado: 21 nov
Zyanya Paulina Hernández López, egresada de la UAQ, obtuvo el primer lugar en concurso de tesis recepcionales del CONEICC 2025 categoría Licenciatura
Texto: Malú González
Fotos e infografía: Ximena Bobadilla y Mario Ortega
Zyanya Paulina todavía aún se muestra emocionada, cuando recuerda la primera vez que se atrevió a decirlo en voz alta: “Quiero ser periodista deportiva”. No lo dijo en un salón, ni en una redacción, ni frente a una cámara.
Lo dijo en su casa, siendo apenas una adolescente, después de años de sentir que algo dentro de ella se encendía cada vez que escuchaba el sonido de un balón o una narración deportiva vibrar desde la televisión.
Recuerda que aquella certeza no nació de un momento épico, sino de algo mucho más íntimo: un amor temprano por el lenguaje del deporte.
Pero con esa claridad vino también la presión, el miedo y las miradas que parecían preguntar lo que tantos repitieron después de formas más directas: “¿Segura? ¿Eso no es para hombres?”.
Las dudas externas no fueron un episodio pasajero; fueron repetidas ocasiones de toda su formación. Porque la historia de Zyanya, como la de cientos de periodistas deportivas en México, no avanza en terreno parejo. Avanza contra el ruido: el ruido del machismo, de la desconfianza, de la violencia digital y del cuestionamiento permanente.
Una profesión donde ellas siguen siendo minoría
Lo que Zyanya enfrenta no es individual; es estructural.
Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI, actualizada al primer trimestre de 2025, en México hay 30.8 mil personas ocupadas como periodistas o redactores. De ellas, históricamente, aproximadamente 71.4% son hombres y solo 28.6% mujeres (ENOE del INEGI, con tendencia histórica reportada desde 2020).
Es decir: por cada mujer que entra a la profesión, hay al menos dos hombres ocupando ese espacio.
Cuando se pasa del periodismo general al periodismo deportivo, la brecha se hace más profunda y más visible: menos mujeres en canchas, vestidores, cabinas, programas especializados. Menos expertas invitadas. Menos voces citadas.
La representación mediática también confirma esa desigualdad. De acuerdo con ONU Mujeres, las mujeres solo aparecen o se escuchan en el 26% de las noticias en todos los medios del mundo, principalmente como testigos, no como expertas, de acuerdo con UN Women, con datos del Global Media Monitoring Project (GMMP).
La ausencia tiene consecuencias. Y tiene responsables.
Hoy la joven periodista puede presumir que ganó el primer lugar del concurso de tesis recepcionales del Consejo Nacional para la Enseñanza e Investigación en Ciencias de la Comunicación (CONEICC) 2025, por la investigación “Análisis de la información que priorizan las y los comentaristas durante las transmisiones de los partidos de la Liga MX Femenil y su incidencia en la opinión de las audiencias”.
La tesis fue dirigida por Vanesa del Carmen Muriel Amezcua.
Zyanya contra el silencio impuesto
Cuando Zyanya cuenta sus primeras experiencias en medios, habla de interrupciones, de correcciones innecesarias, de explicaciones que le daban aunque ella fuera la especialista del espacio. De la sensación de que tenía que demostrar el doble para obtener la mitad del reconocimiento.
Un estudio de la UNESCO (The Chilling) revela que 73% de las mujeres periodistas ha sido víctima de violencia en línea vinculada a su trabajo. Todavía más: esa violencia no solo hiere, sino que silencia.
Otro informe del Internacional Center For Journalists (ICFJ) y la UNESCO muestra que 30% de las periodistas opta por autocensurarse tras recibir agresiones digitales, y 20% evita interactuar en redes sociodigitales.
“Una aprende a respirar hondo”, dice Zyanya.
El terror también es parte del oficio en México
México es un país hostil para el periodismo en general, pero la violencia se multiplica en el caso de las mujeres periodistas.
El informe “Las Formas del Asedio”, de CIMAC, documenta mil 189 agresiones contra mujeres periodistas solo durante el sexenio del exPresidente Andrés Manuel López Obrador: un aumento del 117% respecto al periodo anterior.
No se trata solo de cifras; se trata de vidas que están constantemente en riesgo.
A eso se suma otro dato: más del 60% de las periodistas que cubren temas de género y feminismo ha sufrido ciberacoso, según Reporteros Sin Fronteras (RSF) en su documento “El periodismo en la era del #MeToo”. En deportes, este acoso se mezcla con insultos sexistas que cuestionan su capacidad por el simple hecho de ser mujeres.
Ellas insisten
A pesar de todo, Zyanya insiste. Construye. Abre espacios. Gana premios.
El Premio Nacional del CONEICC no lo recibió como un cierre, sino como un comienzo. Lo dice en la entrevista con claridad: “Hay que hablar más fuerte que el ruido.”
Y esa frase, quizá sin que ella lo haya planeado, resume su historia completa.
Inspirar es también resistir.
Si algo deja claro Zyanya es que su trayectoria importa porque no es solo suya. Cada espacio que ella ocupa abre uno para otra joven que hoy, en algún lugar, mira un partido y piensa, tal vez en silencio, que quisiera dedicarse a eso.
Y su historia es necesaria porque las desigualdades siguen ahí:
— Las mujeres ocupan apenas 23% de los puestos de liderazgo en medios (GMMP).
— En México, la brecha salarial en el periodismo persiste, según diagnósticos de CIMAC.
— Miles de periodistas mujeres siguen siendo acosadas, violentadas o expulsadas de sus comunidades.
— Y la representación mediática continúa dominada por voces masculinas.
Frente a ese panorama, la insistencia de Zyanya no solo es admirable: es política. Es un acto de presencia en un espacio que tradicionalmente quiso borrarlas.
La cancha, ahora, también es de ellas
Zyanya Paulina se ha ganado un lugar que nadie le regaló. Y lo más importante: lo usa para mostrar que la cancha del periodismo deportivo cambia cada vez que una mujer se atreve a entrar.
Que sus logros no anulan los obstáculos, pero abren más el camino.
Que cada cifra que hoy denuncia desigualdad puede convertirse mañana en testimonio de transformación.
Y que, mientras existan mujeres que narran, analizan, preguntan, cuestionan y exigen, el periodismo deportivo será más justo, más amplio y, sobre todo, más verdadero.










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