Médico mexicano luchó por D.H. de población afroamericana contra el Ku Kux Klan, en sur de Estados Unidos
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Actualizado: hace 16 horas
Continuar lucha de Martin Luther King “fue algo maravilloso”, resaltó Juan Ignacio Romero Romo, quien vivió en estados de Mississippi y Texas
Texto: Arantza Hazel y Carlo Aguilar
Fotos: Ximena Bobadilla
Infografías: Mario Ortega
Querétaro, Querétaro. Su sonrisa y mirada muestran la emoción, así como una ventana a los recuerdos de su vida en Mississippi. Cuando comenzaba sus veintes, fue parte de una comunidad religiosa que luchó contra el Ku Kux Klan y a favor de los derechos de la población afroamericana en comunidades cerca de los pantanos por el río Mississippi, sur de Estados Unidos, durante los 60´s.
La figura y el legado de Martín Luther King, figura histórica que se recuerda o conmemora el lunes 19 de enero de 2026, impulsaron una dirección o sentido en la vida de Juan Ignacio Romero Romo: la lucha por los Derechos Humanos.
“El MAGA -Make America Great Again- es lo mismo (que el Ku Kux Klan). Nomás que sí luchan con la cachuchita y lo hacen abiertamente por el apoyo del presidente Trump”, advierte en la entrevista.
Romero Romo, con estudios en Filosofía, Teología y Medicina, también participó en la lucha a favor de la población chicana en Texas y California. Todo entre 1964 y 1971, cuando la segregación racial era un obstáculo en Estados Unidos.
La lucha a favor de los Derechos Humanos continuó en México, desde la salud: logró introducir la morfina y el fentanilo en el país, entre 1988 y 1994.
Con décadas de vivencias y experiencia, el hoy médico camina, saluda con alegría y platica con estudiantes en pasillos de la Facultad de Medicina de la UAQ, institución donde es catedrático.
La batalla por los derechos civiles en el Mississippi de los sesenta
De 1964 a 1967, Juan Ignacio Romero Romo vivió en Mississippi, durante el esfuerzo por la legitimación de los Derechos Humanos de la comunidad afroamericana en Estados Unidos, un momento al cual describe como “álgido” debido a las dificultades que acompañaban el proceso de reconocimiento.
“Martin Luther King echó a andar un programa maravilloso, que fue básicamente el de apoyar y reconocer -al afromericano- como un ciudadano americano, porque en Mississippi y en las zonas del sur era ninguneado y era muy maltratado el afroamericano”, compartió.
A pesar de que Martin Luther King fue asesinado en 1963, Romero Romo distinguió los alcances del programa que impulsó, pues fue esta lucha la que le concedió el derecho al voto a las personas afroamericanas.
Sin embargo, hubo más de un asunto pendiente para respetar todos los Derechos Humanos que les correspondían.
Desde la comunidad religiosa Oblatos de María Inmaculada; a la cual pertenecía el hoy médico Juan Ignacio Romero -quien entonces se formaba en Filosofía- se generaron otro tipo de soportes.
“Luchamos mucho por apoyar a las comunidades afroamericanas que vivían en los pantanos, a un lado del río Mississippi, y entonces nosotros los llevábamos a los centros donde podían registrarse y obtener la credencial de votantes. De allí los volvíamos a regresar, y apoyábamos también en los programas educativos”, recordó.
Paso de huracán causó convivencia de afroamericanos y el KKK en “asilo”
La ubicación geográfica de los estados de Mississippi y Louisiana trajo consigo especial adversidad en septiembre de 1966, cuando un huracán alcanzó sus costas y la marea subió 5 metros.
“Como nosotros estábamos por arriba de ese nivel -era una colina y arriba estaba el edificio- ellos (la comunidad afroamericana) vinieron a refugiarse con nosotros. Inmediatamente les dimos cabida y teníamos ya todo listo para poder apoyarlos, a que se quedaran durante esos tres días [...]
“El grupo del Ku Klux Klan de la región vino y nos pidió asilo. Dijeron que ellos también querían asilarse, pero con una condición: que sacáramos a los afroamericanos. Nosotros les cerramos la puerta y les dijimos, “te regresas de donde vienes”. No aceptamos a la comunidad del Ku Klux Klan.
“Eso fue algo maravilloso, porque inclusive nuestro superior salió a la puerta a decirles, “si se quedan, trabajan conjuntamente en todo lo que significa la manutención de los niños y los adultos en la comida y en los cuartos para poder dormir”, relató el maestro en Teología.
No obstante, debido a que se obliteró la carretera, el Ku Klux Klan regresó y tuvo que aceptar las condiciones para la convivencia con la comunidad afroamericana:
“Cuando llegaron ambas comunidades, era muchísimo mayor la comunidad afroamericana que los del Ku Klux Klan. Los del Ku Klux Klan, los que se quedaron con nosotros, fueron alrededor de 60, y el resto fueron afroamericanos -más de 100-. Nosotros éramos alrededor de 125. O sea que tuvimos que encimarnos, pero convivimos muy bien”, rememoró con una sonrisa Juan Ignacio.
‘Fuimos, cantamos y cuando regresamos la iglesia había desaparecido’
La comunidad religiosa Oblatos de María Inmaculada tenía un coro, el cual cantaba en la Iglesia San Luis Rey, situada en las bocas de la bahía del mismo nombre en el sur de Mississippi.
Una comunidad afroamericana se encontraba en el camino hacia el lugar. “Ellos tenían su iglesia y sus casas sobre pilares de concreto, porque como eran pantanos, cuando subía mucho el agua, pues se anegaría la casa de la iglesia. Lo interesante fue que ese día que pasamos, vimos a la iglesia. Oímos cómo la campana nos mandaba llamar para entrar a su ceremonia religiosa”.
“Fuimos, cantamos, desayunamos, y cuando regresamos nos sorprendió encontrar que la iglesia había desaparecido, que los miembros del Ku Klux Klan pusieron bombas con dinamita y molotov abajo de la iglesia y las arrojaron por arriba de la ventana para que la gente se quemara [...]
“(Personas del lugar) nos dijeron ‘váyanse porque el Ku Klux Klan va a regresar y va a rematarnos’. Entonces ellos se fueron a proteger, a esconder. Nosotros tuvimos que denunciar eso, pero estábamos peleando contra el Ku Klux Klan”, describió Romero Romo.
Del Ku Klux Klan a MAGA: el racismo que no desaparece en E.U.
En el Estados Unidos de 1964 la segregación racial no sólo afectaba a la comunidad afroamericana, sino también a los mexicanos. El médico Juan Ignacio Romero luchó en el Mississippi y más adelante lo volvió a hacer en Texas.
“Cuando regresé a Texas me uní a la lucha chicana para apoyar a un líder mexicano que peleaba en California -se apellidaba Chávez, no me puedo acordar de su primer nombre- para bajar el precio de la uva y mejorar el salario de los trabajadores mexicanos que recogían esa uva […] hicimos el boicot a las grandes tiendas comerciales”.
Los mexicanos, al igual que la población afroamericana, eran tratados como un grupo al que se le negaba la dignidad que sí se concedía a las personas blancas.
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Me encanta poder leer historias de vida
Muy buena entrevista.